2011: más inflación y menos crecimiento

Tres economistas de primer nivel coinciden en que el año que viene la Argentina seguirá estando en un lugar de privilegio respecto del contexto externo. También alertan sobre los riesgos.

domingo, 12 de diciembre de 2010
2011: más inflación y menos crecimiento

Mario Brodersohn al frente, detrás Miguel Bein (izquierda) y Miguel Ángel Broda (derecha).

Ismael Bermúdez - Especial para Los Andes

La economía y, más que nada, el futuro económico son unas de las grandes pasiones argentinas. Para tener una visión profesional, aunque no exenta de posiciones políticas e ideológicas, tres economistas de primer nivel analizan lo que se viene.

Mario Brodersohn, Miguel Bein y Miguel Ángel Broda ponen su mirada en la marcha de la economía y las perspectivas para 2011.

Los tres coinciden en que el contexto externo sigue siendo favorable para la Argentina, pero advierten sobre los peligros que puede acarrear la inflación por las políticas fiscal y monetaria expansivas y la falta de inversiones productivas. Ahora, una síntesis de la visión de cada uno.

Mario Brodersohn: “Dios volvió a ser argentino y peronista”

Dios volvió a ser argentino y peronista. La sumatoria de factores que juegan a favor de la realidad económica es muy fuerte. Veamos. En los seis primeros meses del año el precio internacional del crudo cayó 23%. En el segundo semestre aumentó 60%. En el primer semestre del año el precio del maíz cayó 7%, en el segundo semestre subió 37%.

La soja cayó primero 6% y luego subió 35%. El girasol bajó 4% y subió 20%. No sólo eso: la tasa de interés internacional Libor cayó en los últimos seis meses del 0,75% anual al 0,46% anual.

Obviamente con estas tasas de interés tan bajas se elimina en la versión al riesgo y eso se manifestó en el aumento de los títulos públicos argentinos y en una significativa caída del riesgo país.

En tercer lugar, así como hubo sequía en 2009, en 2010 hay un buen contexto climático. Hay más volumen, más cosecha agropecuaria, volvimos al pico de 2008 de casi 96 millones de toneladas de cereales y oleaginosas. Y en cuarto lugar, nosotros estamos pegados al dólar, que se devaluó con respecto a todas las demás monedas, y además el real bajó de 1,82 a 1,70 por dólar.

Todos estos efectos han creado un contexto económico muy favorable y eso se va a manifestar en 2011. La recaudación impositiva también viene aumentando y la causa fundamental son las retenciones en las exportaciones.

Todo esto está creando una situación extremadamente favorable, que se manifiesta en un ritmo de crecimiento que este año estará en 8,5/9% y que tiene un piso de 5 y medio para 2011, empujado por una política pro cíclica, con aumento del gasto público sostenido por un aumento muy importante en la recaudación, por este contexto económico internacional, y una política monetaria también muy expansiva.

Estamos en el modelo típico keynesiano de expansión de la actividad económica contrastando con los ajustes que están haciendo los países europeos. Todo esto está creando un clima para este y el año que viene favorable para el Gobierno en materia económica. Sólo hay una sola variable que está jugando en contra, y es la inflación.

Dejemos de lado las mediciones del Indec. La tasa de inflación está en el 25% y el año que viene, depende de las decisiones salariales, va a ser muy difícil que esté por debajo del 28/29%. Esto está llevando a que el tipo de cambio se retrase, tanto con relación al dólar como también respecto de las demás divisas, pero con precios internacionales tan favorables se neutraliza ese deterioro del tipo de cambio real.

Paulatinamente crecen las asignaturas pendientes. El tema energético, la ganadería, el tamaño del sistema financiero porque no tenemos mercado de capitales. Entonces hay que discutir la sustentabilidad del modelo. Si los chinos van a seguir mejorando su dieta de consumo y los precios internacionales van a seguir subiendo, Dios no sólo va a ser argentino, va a ser radical a partir de 2011” (NdeR: Brodersohn es conocido militante radical y forma parte del comité de campaña de Ricardo Alfonsín).

-¿Y la política económica interna oficial? ¿Ayuda o juega en contra?

-La política oficial ha sido obviamente expansiva. Hasta ahora no le ha ido mal al Gobierno, salvo el tema de la inflación, que trata de ignorar. Pero es difícil de sustentar en el mediano plazo porque la inflación no es una variable que permanece quieta, va creciendo en escalones. Entonces avanza más el costo político de la inflación y se debilita tanto el beneficio político de crecer a pasos tan elevados como las decisiones de inversión.

De lo contrario, cómo explicamos que el riesgo país de Argentina sea 5 veces más que el de Brasil, 5 veces el de Perú, 4 o 5 veces el de Uruguay y México. La única explicación posible detrás de ese mayor riesgo país es la falta de credibilidad en Argentina. Sería el factor CK.

Miguel Bein: “Aparece riesgo si cambia el contexto externo”

La situación es favorable no sólo por el lado de la demanda sino también de la oferta. Argentina tuvo una revolución agrícola que arrancó en 1996/97 y que llevó a duplicar la cosecha, de 40/50 millones de toneladas a 100 millones y se pasó de 1,25 tonelada por habitante por año a 2,25 toneladas.

Es una tonelada más por habitante. La situación mundial está en una U estirada, con episodios de riesgo sistémico, donde hoy el riesgo en el mundo desarrollado es la deflación y no la inflación y la preocupación es 9 a 1 empleo contra inflación. Entonces el escenario de tasas de interés bajas y de política monetaria muy blanda se estira en el tiempo. Además las condiciones financieras son de tasas casi cero.

Tenemos una economía donde estructuralmente hay sobrante de dólares y esta es la novedad que se ha ido consolidando en los últimos años. No hablo del gobierno argentino ni de la política del Gobierno. Estoy hablando de la estructura económica argentina que tiene sobrantes de divisas llegando casi al pleno empleo, y esto es la primera vez que pasa desde 1929. Es una situación inédita.

Argentina crece y crece y no tiene restricciones externas. Con sobrante de dólares, es una economía sin crisis. El único motivo por el cual este país chocó su economía y su política en simultáneo en forma de grandes eventos fue siempre la falta de dólares y todos los episodios de alta inflación o de espiralización de la inflación tuvieron que ver con las fugas del dinero a partir de una situación donde el Banco Central se quedaba sin reservas y la gente huía del dinero o aumentaba la velocidad de circulación.

Esto de alguna manera lo que está diciendo es que no hay espiralización posible a la vista y no vamos a una crisis en un año. Tampoco pienso que en dos, lo cual no quiere decir que no sea en tres o en cuatro porque lo que hay claramente es una situación en donde la economía mundial, los precios internacionales, la baja tasa de interés, la estructura de la economía con sobrante de dólares y el hecho de que Argentina no haya tenido burbujas -por las malas razones, en todo caso- los resultados son favorables.

O sea por las malas razones la Argentina no fue al mercado de capitales y no tuvo crédito, lo que significa que tiene el recurso de ir al mercado de crédito, de tener una política monetaria más neutral y una política fiscal que no sea aceleradamente expansiva".

-¿No hay un peligro inflacionario por los giros del Banco Central al Tesoro o el uso de las reservas para cancelar la deuda?

-Los argentinos se llevaron 48.000 millones de dólares fuera del sistema en 3 años que se repusieron vía el excedente comercial. De nuevo, hay una política económica que está sin límites a partir de una situación internacional muy favorable y un contexto de la estructura productiva argentina extraordinariamente holgado. Todo esto no quiere decir que se haya removido la restricción externa sin condiciones.

Hay un nivel de gasto y de salarios en dólares frente a los cuales la restricción externa vuelve a aparecer. Argentina está aumentando los salarios en dólares, nominales, este año al 18-19% en dólares. El año pasado aumentaron 13% en dólares, en 2008 habían aumentado 14% en dólares. Por más que el dólar en el mundo se devalúa, es una práctica que se está dando en forma independiente de lo que está pasando en el mundo.

Si las condiciones internacionales llegan a cambiar -que se estanquen los precios de los commodities o que Brasil mueva 10% el tipo de cambio- nos vamos a encontrar un día que en las paritarias alguien va a decir 30% y del otro lado, 3. En ningún país los salarios en dólares aumentan 17% por año todos los años. Estaba bien que aumentaran en 2003, 2004, 2005, 2006... pero también pueden volver a subir un 17% en 2011.

Y cuando nos preguntamos por qué no hay inversiones en bienes transables, en fábricas, de proyectos para exportar, si a la Argentina le va tan bien y tiene un escenario internacional tan bueno... Y, bueno, es que con salarios creciendo 17% en dólares, quién puede hacer un flujo de fondos para evaluar un proyecto de inversión a 5 años.

¿Cuál es el costo de la energía y de los salarios en los próximos 5 años en Argentina? Son las dos variables más claves que definen la viabilidad o no de un proyecto de inversiones. En síntesis, en la macroeconomía sobran dólares pero si los salarios en dólares van a aumentar un 17% por año en los próximos 4 años, nadie va a poner una fábrica para exportación.

Miguel Ángel Broda: “Hay una economía sobrecalentada”

El mundo está en una fase expansiva no sólo a velocidades diferentes entre los países emergentes y los desarrollados sino también dentro de los emergentes. Esa misma diversidad hay aquí. Argentina tuvo un primer semestre que fue el mejor de toda América Latina, crecimos al 12%, tuvimos un regular tercer trimestre y ahora la economía vuelve a tomar carrera, probablemente termine entre 8,5 y 9% y deje un arrastre de 2 puntos para 2011.

Hay actividades que están en boom, como autos, acero, esparcimiento, venta de electrodomésticos, otras que crecen más o menos como el PBI agregado y hay actividades estancadas como alimentos y bebidas, los viajes en subte o en tren, que no crecen nada. Con esta enorme diversidad, la situación macro es muy diferente a nivel micro, Argentina tiene una economía sobrecalentada, está creciendo al 9% y tiene inflación creciente del 25%.

Deberíamos tener políticas monetarias y fiscales menos expansivas y decidimos acelerar. Estamos acelerando la expansión monetaria y el impulso fiscal. Y se propone moderar la inflación por medio de un acuerdo social, absolutamente inconsistente a esta velocidad del gasto agregado, que crece al 30%, la facturación de los shoppings al 35% y la recaudación al 39%.

En ese contexto el Gobierno ha decidido en campaña electoral aumentar la expansión de la política monetaria y fiscal y tratar de evitar que no se acelere la inflación con un acuerdo que, ya lo vimos en Argentina en 1974 salvando la distancia de los gastos, hicimos lo mismo y tuvimos lo que tuvimos.

Vamos a un verano y a un primer semestre muy bueno, donde seguramente el gasto agregado va a aumentar, pero por la inflación puede caer la demanda de pesos. Tenemos condiciones internacionales espectaculares, no sólo coyunturales, pero tenemos que seguir rezando que no vuelva la salida de capitales y que la gente siga demandando pesos.

De la misma manera que está equivocada la política de EEUU que, por empantanamiento político, en lugar de hacer política fiscal expansiva hace lo contrario, para no tener una economía sobrecalentada hay que levantar el pie del acelerador. Eso no significa poner el pie en el freno.

Los interrogantes van a depender básicamente de la velocidad que se le imprima a la política económica. Porque si no tenemos programa monetario, no tenemos presupuesto -en realidad nunca lo tuvimos-, que son como guías para el sector privado de cómo será el comportamiento del sector público.

Estamos al arbitrio de las decisiones del equipo económico que ha perdido capital humano y que reacciona hoy como hubiera hecho Néstor Kirchner. Por eso puede darse una mini crisis macro... Creemos que en el escenario base, la inflación va a ser superior a la de este año, vamos a tener 27-30% de inflación si hay moderación en el tratamiento monetario y fiscal. Obviamente puede ser más, si no la hay.

La salida de capitales se ha reducido sustancialmente y esperamos que ese escenario continúe, pero somos muy dependientes del escenario externo y estamos arriesgando demasiado.

El próximo gobierno recibe de herencia una Argentina que ha invertido mucho menos de lo que debería. Si nos hubiéramos comportado como todos los períodos de expansión de los últimos 4 ciclos, tendríamos que tener 4 puntos más de inversión.

Argentina tiene un contexto internacional muy bueno y una política económica absolutamente fuera de texto, en un contexto además donde hemos vuelto al modelo donde el 75% de las necesidades de financiamiento, o sea del exceso de gastos del gobierno, lo financia el Banco Central. Retrocedimos 50 años o 30 años por lo menos, y no se nota en la discusión de los posibles candidatos a ser presidente que tengan algún intento de disminuir esta visión.

La teoría económica indica que hay que buscar una independencia del Banco Central para moderar. Este Gobierno modificó el programa monetario hace 60 días y no lo va a cumplir. En un año electoral la tentación de seguir apretando el acelerador es enorme.

Así, hay escenarios alternativos donde, a pesar del contexto internacional, podemos tener un aumento superior al escenario base de inflación y podemos tener una salida de capitales mayor a lo que hoy se ve.

La herencia al próximo gobierno no es la de 1989 ni la de la salida de la convertibilidad. Es una herencia que va a necesitar que el gasto público deje de crecer, tratar de acumular capital humano en el gobierno. Por algo las encuestas dicen que el ministro de Economía argentino es el segundo peor ministro de toda América Latina y el Banco Central de Argentina es el segundo o tercer peor en términos de capital humano.

Tendremos un 2011 no tan bueno como éste pero en algunos sectores la diversidad va a ser tan grande que algunos sectores no se van a dar cuenta que vamos a crecer al 5 o 6%. En Argentina la diversidad es enorme: hay boom de autos, de soja, de autopartes y cada vez se exporta menos gas y petróleo, menos trigo, menos maíz, e importamos más energía.

Vamos a tener un gran verano, porque están todos los cilindros trabajando, pero hay mucha incertidumbre. El futuro no lo conoce nadie y eso lleva a tener precaución en el pronóstico.
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