Los pasos fronterizos de Mendoza

Un especialista nos da un informe de situación de los actuales pasos de montaña, sugiriéndonos que antes de pensar en otros nuevos mejoremos los ya existentes.

Edición Impresa: jueves, 11 de agosto de 2011
Los pasos fronterizos de Mendoza

Por Mario González - Guía de alta montaña. Secretario de la Cámara de Turismo de Uspallata y Alta Montaña

Todos los pasos a Chile en Mendoza tienen básicamente problemas de gran altitud y por ende situaciones meteorológicas adversas. En la zona sur de la provincia, si bien los pasos son más bajos, los registros de precipitaciones níveas duplican a las ocurridas en la zona de la ruta nacional Nº 7.

A ello se le deben agregar dos factores fundamentales -que a mi humilde entender y como habitante en la montaña durante 40 años- inciden directamente en la eficiencia de la operación de los pasos fronterizos: la maquinaria y el recurso humano.

La primera (la maquinaria) fue en poco tiempo renovada y modernizada a niveles internacionales y sólo resta que los operarios se capaciten frecuentemente en la operación de estas modernas herramientas de despeje.

Pero el otro factor (el recurso humano) que incluye a todos los actores que intervienen en el operativo, incluso a los de jerarquía política transitoria, a funcionarios de Vialidad Nacional, a la Gendarmería Nacional y a la nueva Dirección de Seguridad Vial, es de dificilísima resolución.

Han pasado más de 100 años desde que el Sistema Cristo Redentor existe y sin embargo aún no se logra tener un único coordinador operativo responsable, ya que dicha función se encuentra dividida en dos organismos estatales que parecen trabajar en distintos objetivos y no en el primordial, que es mantener expedito el tránsito la mayor cantidad de tiempo posible.

Se han invertido cientos de miles de pesos en pruebas de todo tipo sin siquiera tomar en cuenta la experiencia de otros países con mayor historia y se han realizado obras consideradas obsoletas actualmente en el primer mundo. Tampoco se ha invertido en sistemas de defensas activas de última generación, que a muy bajo costo permitan el control de avalanchas en el corredor internacional.

Pero volviendo al preocupante tema de la falta de coordinación, quiero manifestar que sin un protocolo de operación moderno, sin comunicaciones adecuadas inter- reparticiones y con soberbia, desidia y desconocimiento del tema va a seguir fracasando todo tipo de intento de optimización del tránsito.

No es posible que el paso internacional más importante del país que nos une con la república de Chile se encuentre bajo el manejo de personas inexpertas en zonas de montaña, gendarmes que sin lugar a dudas deben manejar con solvencia y profesionalismo la selva, las estepas, los pantanos y otras geografías y que se encuentran en un medio hostil desconocido, debido a supuestos principios orgánicos relacionados con la no interrelación con los viajeros frecuentes.

Criterio y sentido común no pueden ser aplicados correctamente cuando el desconocimiento prima por sobre el saber. Abundan ejemplos al respecto y sería muy extenso enumerarlos. Pero sin ir más lejos que tan sólo pocas semanas atrás, se pudo observar que aun habiendo realizado Vialidad Nacional una labor adecuada sobre la ruta, despejando en tiempo y forma la calzada, Gendarmería Nacional no permitió el tránsito interno, perjudicando significativamente al turismo invernal, que busca fundamentalmente nieve y diversión.

Sólo resta agregar que aún después de más de 100 años el Paso Internacional Cristo Redentor sigue sin tener siquiera una ambulancia, ni un médico, ni un centro de salud permanente en 80 km de recorrido, que el hospital de Uspallata no cuenta con media ni alta complejidad, que la única estación de servicio que se ubicaba en Penitentes cerró sus puertas sin que ningún organismo actuara inmediatamente intentando conseguir una solución, que siendo el paso más importante del país (que interconecta al 60% de la población de la Argentina y que significa más del 50% del PBI nacional, y en igual proporción ocurre con Chile), aún no hay siquiera señal permanente de telefonía celular en todo el trayecto que brinde seguridad y conexión.

Y se podrían seguir enumerando falencias que a diario son sufridas por quienes transitan con mercancías en transportes de carga internacional, en ómnibus de pasajeros, los turistas que nos visitan y por todos aquellos que hemos elegido esta hermosa zona para hacer de ella nuestro lugar de residencia, entendiendo que las leyes de frontera y de arraigo deberían en todo momento fomentar al mismo y no desalentarlo, como sistemáticamente se viene haciendo hasta el momento.

Y si después de todo esto pretendemos tener otro paso que signifique infraestructura de servicios adecuada, rutas acordes a la demanda y operación lógica, coordinada, con sentido común y criterio, lamentablemente y muy a mi pesar no creo que lo podamos lograr.

La Provincia debería tomar como política de Estado la optimización de los pasos ya existentes, destinando infraestructura y recursos humanos a la altura de las circunstancias, evitando de esta manera que otros faraónicos proyectos en provincias vecinas vean la luz y que inevitablemente nos perjudiquen.
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