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La mirada de los otros/ Crítica

Así fue el espectáculo de Arjona: pasión, lluvia y guiños al público

El hombre de las cuatro décadas cantó para más de 25 mil fans que se fueron del Malvinas satisfechos con el show. La puesta y sus hits lograron una noche inolvidable

Así fue el espectáculo de Arjona: pasión, lluvia y guiños al público
Arjona cantó todos su hits y varias de las canciones de su último álbum, “Independiente”. (Diego Parés / Los Andes)

jueves, 26 de abril de 2012

Mendoza lo recibe con lluvia; es la segunda vez que los admiradores de Ricardo Arjona abren paraguas para permanecer en su espectáculo. Como en 2001 en el estadio de Independiente Rivadavia que el agua no amedrentó a sus fans, anoche las 25.000 personas que lo fueron a ver tampoco se espantaron de las consecuencias de un cielo rosado.

Pasadas las 21.30 empezó el show. La imagen era un saxofonista proyectado en un telón, que unos minutos después se desplomaba ante una interferencia que irrumpió en el Estadio Malvinas Argentinas. No era un desperfecto técnico, era el montaje de un noticiero que se proyectaba en una pantalla gigante en el que transponían imágenes de catástrofes naturales y conflictos sociales.

Después del inicio comenzó a sonar, como en todos sus shows, una pista, en esta oportunidad fue “Vida”, de “Poquita ropa”.

Inmediatamente dio paso a la música en vivo, y empezó a sonar “Lo que está bien está mal”, de “Independiente”, el disco que presenta en la gira “Metamorfosis World Tour 2012”.

Guitarra en mano, sin más que eso, interpretó “Animal nocturno”, una canción que escribió años atrás y en la que se queja de las productoras discográficas. No es inocente esta actitud ya que “Independiente” es el primer disco que graba con su propia discográfica: Metamorfosis
De ahí en más, el guatemalteco se dedicó a que las 25.000 personas que habían asistido a su show lo disfrutaran. El hombre de las cuatro décadas (casi cinco) mantuvo a toda la platea parada y con los brazos arriba durante más de dos horas. Como era predecible, recorrió sus clásicos desde temas de sus primeros discos hasta el último.

Prácticamente todas sus canciones eran precedidas por una introducción en la que él contaba el motivo de su composición o alguna historia que hacía que sus espectadores, sobre todo las mujeres, agudizaran sus voces para gritar.

Entre chistes con los músicos y con el público, la lectura de los carteles que le estaban dedicados, invitando a bailar a una de las violinistas desarrolló el show.
Los músicos que lo secundaban tuvieron su tiempo para lucirse, por momentos Arjona se callaba y dejaba que ellos mostraran sus destrezas.

La canción que le dedica a su madre “Mi novia se me está poniendo vieja” la tocó con un “organillo” que sonaba de acuerdo al ritmo de una manivela que era manipulada por el guatemalteco.

Los contextos que monta Arjona en sus giras son imponentes siempre y anoche no fue la excepción. El escenario era amplio, con luces de distintos colores y juegos lumínicos importantes, generosa en ornamentaciones la escenografía mutó cinco veces. Si bien era un escenario parecido al que se ha visto en otras oportunidades en cuanto al bar, las escaleras, los dos pisos, el de anoche giraba sobre sí mismo para cambiar la fachada. Los músicos, en más de una oportunidad, estaban distribuidos en la parte superior o inferior del escenario.
Al momento de cantar “Pingüinos en la cama”, el músico tuvo que abrigarse el cuello con una bufanda. La noche se había puesto fría y una llovizna de invierno empezaba a molestar al público, que ignoró el agua por completo.

Como siempre que llega el turno de “Señora de las cuatro décadas” buscó a una "cuarentona" para cantarle el oído sobre el escenario. Quiénes tenían 20 pedían a gritos tener cuarenta.
Uno de los momentos más eufóricos del show fue cuando irrumpió en el escenario Gaby Moreno para para entonar en dueto “Fuiste tú”.

Un amigo circunstancial de la platea, nos sopla: “¿Sabías que este tema es furor en Guatemala. La chica no era muy conocida, pero ahora se escucha en todos lados”, comentó Pedro Lázaro que hace unos meses visitó el país del que son oriundos Arjona y Moreno.
“No soy fanático de su música, vine porque quería ver cómo era el espectáculo en sí. Esta muy bueno, pero las mujeres gritan tanto que no se puede escuchar bien”, agregó Lázaro de 19 años.

Durante todo el show Arjona intentó romper las distancias con el público: sentado como indiecito al borde del escenario, pidiendo ayuda a su gente para cantar las canciones o aplaudiendo a sus espectadores.

A las once y media hizo el primer amague de retirada. A los pocos segundos, una imitación de un noticiero proyectado sobre la pantalla gigante anunciaba que para que el guatemalteco vuelva había que ‘agitar’. Pues imagínense lo que fue. Volvía o volvía.

Este fue el momento de descargo para sus detractores. La “periodista” de este informativo anunció que “Arjona quiere a los que lo quieren y aprende a querer a los que no lo quieren. Pues su única venganza es seguir siendo feliz”, momento en el que la platea se desplomó en aplausos.

Volvió y lo hizo con “Mujeres”. Corrió de un lado al otro del escenario saludando a su público durante todo el tema y se despidió: “Se los quiere, Mendoza. ¡Hasta siempre!”
Estrategia de marketing o no, Ricardo Arjona le dio a su gente anoche lo que ellos iban a buscar, en un show que no fue improvisado.

Luciana Guzmán - lguzman@losandes.com.ar

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